martes, 22 de mayo de 2012

El tren salió de la estación.

Si pensabas que sería como las demás,que yo callaría mientras tu hicieras lo que te diera la gana,o incluso pensaste que podía perdonartelo todo,despierta de tu sueño.. deja mucho que desear por tu parte que a estas alturas no me conozcas,a mí nadie me controla,nadie me dice lo que tengo que hacer,si quiero reir rio,y si quiero llorar,lloro,si quiero saltar,saltaré y si prefiero quedarme quieta lo haré; Dime,miramé a los ojos y dime,si para tí todo ese tiempo no significó nada o si lo hiciste por diversióm,dime si en todos esos te quieros no hubo sentimiento,si en esas conversaciones eternas no habia un sentimiento especial,si en esos celos no habia un gran cariño,si mientras estabas con ellas no pensaste en mí; lo sabes,te cuesta reconocerlo, pero Tú me quisiste,me tuviste y me dejaste ir asique lo siento cariño,pero ahora es demasiado tarde.

What dreams may come.

Te perdono porque eres tan maravillosa que cualquier hombre preferiría el infierno al cielo sólo por estar contigo.

lunes, 14 de mayo de 2012

Querido destino,si no es para mí no lo pongas en mi camino.

Él lo sabe,y yo también...somos libres sí,no hay ataduras de por medio,pero tenemos algo,aún no sé muy bien lo que es,sé cómo empezó,pero no se muy bien como acabará..pero ¿Qué más da eso ahora? Si yo estoy feliz y a el le veo sonreir..todo está bien. Supongo que llegó el tiempo de la calma... solo queda creer en el destino,que esta vez sí,será generoso conmigo por una vez.

                                                                                                                       <3

lunes, 9 de abril de 2012

Inconvenientes.

Porque no siempre 1+1 son 2… Porque el blanco puede ser negro, porque a veces ‘no’ quiere decir ‘sí’ y; en ocasiones, tras un ‘sí’ se esconde un ‘no’.. Quizás porque no siempre dormir significa que descanses, porque podemos soñar despiertos. Quizás porque una mirada dice más que mil palabras y porque los silencios duelen
más que las palabras… Quizás porque se puede andar perdido aunque conozcas el camino, 
porque hay días tan oscuros como la noche,y noches que brillan más que un día, porque hay días para todo, 
porque todo a veces es nada y porque otras veces nada es todo.. Quizás porque hay quienes te tienen delante
y no te ven y quienes te han visto sin mirarte,
quizás porque no siempre correr significa llegar más lejos, porque lo más pequeño en ocasiones es lo más grande.. Quizás porque 2+2  a veces son 5, porque en ocasiones uno se salta sus propias reglas para después poder cumplirlas. 
Porque puede que los pequeños detalles, marquen la gran diferencia.


                                                                                                                                   "Quizás"

martes, 17 de enero de 2012

Personalidad Adictiva.

Dicen que la tentación es un estímulo que induce a obrar mal,un impulso repentino que excita a hacer algo,o incluso una persona que te induce a algo; Yo creo que se trata de algo necesario,necesario para saber hasta que punto puedes resistir algo,de tenerlo ahí,,algo tentador,y decir no,no puedo caer,otra vez no. Pero una parte de mí sabe que la única forma de evitar caer en una tentación es caer en ella,quien sabe...
Pero lo que de verdad sé a ciencia cierta es que tengo muchas debilidades y esta no iba a ser una excepción,no soy débil,puede resistirme a todo,pero exceptuando algo..La Tentación.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Un año nuevo singular.

Era guapísima, pensó. La mujer más guapa del mundo. Un vestido negro, escotado por detrás, el pelo recogido en la nuca. Unos ojos grandes e inteligentes que lo miraron de esa manera singular con que miran algunas mujeres, como si se pasearan por dentro de ti, escudriñándote cada rincón, y esa certeza te erizara la piel. No sabía cómo se llamaba, ni quién era. Ni siquiera si estaba con otro. Pero comprendió que era ella. Así que venció el nudo que se le había hecho en la garganta y dijo aquí te la juegas, chaval, te juegas el resto de tu vida, y a lo mejor haces el ridículo más espantoso; pero sería peor no intentarlo. Así que se fue derecho hacia ella, recorriendo esos cinco últimos metros que ningún hombre inteligente franquea si no son los ojos de la mujer los que invitan a recorrerlos. Hola, me llamo tal, dijo. Y no me perdonaría nunca dejarte salir de mi vida sin intentarlo. Ella lo miró despacio, evaluando su sonrisa algo tímida, la manera sencilla que tenía de estar de pie ante ella, encogiendo un poco los hombros como diciéndole ya sé que lo hemos visto muchas veces en el cine y por ahí, pero no puedo evitarlo. Te pareces a esas cosas que uno sueña cuando es niño.

Lo consiguió. La felicidad le estallaba dentro y el mundo y la vida eran una aventura maravillosa. Bailaron, rieron. Compartieron sus mundos e hicieron que éstos empezaran a fundirse el uno con el otro. Música, cine, viajes, libros. Tiene cosas que yo necesito, pensó. Cosas que a mí me faltan. A veces se quedaban callados, mirándose un rato largo, y ella sonreía un poco, casi enigmática. Quizá se sienta como yo me siento, pensó él. Tocó su piel, rozándola con precaución al principio. Acercaron los rostros para conversar entre la música, acarició su cabello, respiró su aroma, asimiló cada registro de su voz. Algo hice para merecerla, pensó de pronto. Los años de colegio, la facultad, el trabajo, la lucha por la vida. Sentía que era un premio especial; que una mujer así no caía del cielo a cambio de nada. Eso lo hizo sentirse más seguro, más cuajado y adulto. Y en sólo unas horas, maduró. Se hizo lúcido y se dispuso a merecerla.

Llegaron las campanadas. Ding, dong. Todos bailaban y reían, brindaban, chocaban las copas salpicándose de champaña. Feliz 2001. Feliz año nuevo. Él nunca había sido muy sociable; tenía sus ideas sobre las fiestas de año nuevo en general y sobre la Humanidad en particular, y no eran ingenuas en absoluto. Sin embargo, aquella vez amó a sus semejantes. Los habría abrazado a todos. Con la última campanada ella se quedó mirándolo en silencio, la copa en la mano, la boca entreabierta, y él se inclinó sobre sus labios. Sabían a champaña y a carne tibia, y a futuro. Alrededor los amigos aplaudían y bromeaban sobre el flechazo. Ellos seguían mirándose a los ojos y se besaron de nuevo, ajenos a todo. Y más tarde, rozando el alba, la acompañó a su casa. Se besaron de nuevo en el portal, mucho rato, y él regresó a casa caminando en la luz gris del amanecer, las manos en los bolsillos, sintiendo deseos de dar pasos de baile, como en las películas. Estaba enamorado.

Pasaron los meses y se amaron con locura. Ella estaba en el último año de carrera; él, a punto de conseguir el trabajo soñado durante muchos años. Viajaron juntos y hubo un verano maravilloso, el mar, los paseos por la playa, las noches cálidas. Cuando estaban juntos apenas necesitaban otra cosa. Ella se le aferraba, jadeante, sus ojos muy abiertos cerquísima de los suyos, abrazándolo como si pretendiera hundírselo para siempre en las entrañas. Te amaré toda mi vida, dijo él. Me parece que deseo un hijo, dijo ella. Que se parezca a ti. Que se nos parezca. El mundo era una trampa hostil, pero podía ser habitable, después de todo. Era posible, descubrieron sorprendidos, construir un lugar donde abrigarse del frío que hacía allá afuera: un refugio de piel cálida, de besos y de palabras. A veces se imaginaban de viejos, con nietos, libros, un pequeño velero con el que navegar juntos por un mar de atardeceres rojos y de memoria serena.

Aquel año consiguió el trabajo por el que había luchado toda su vida. Un puesto de responsabilidad en una multinacional importante. El primer día que fue al despacho, al llegar a su mesa situada junto a la ventana con una vista maravillosa de la ciudad, pensó que había llegado a algún sitio importante, y que el triunfo también era de ella. Tenía que compartir ese momento, así que descolgó el teléfono y marcó el número de la casa donde ahora vivían juntos. Estoy aquí, lo he conseguido. Estoy en la cima del mundo, dijo. Y te quiero. Mientras hablaba sus ojos se posaron, distraídos, en el calendario que estaba sobre la mesa: martes 11 de septiembre. Luego se volvió a mirar por la ventana. El día era hermoso, los cristales de la otra torre gemela reflejaban el sol de la mañana, y un avión enorme se acercaba volando muy bajo.
                                             Pérez Reverte.